Ser, aceptada

Beauty Queen II

2016, caoba rosa y tinta, 5′ x 3′ x 1”

En los últimos años de su carrera, la artista multidisciplinaria Lilliam Nieves se ha dedicado a explorar los conceptos de belleza en la cultura mediática popular y su manipulación de parte de los medios y el mercado para crear imágenes de mujeres irreales. Igualmente, Nieves explora como esa manipulación de imágenes se manifiesta en una disminución marcada en el autoestima de las consumidoras. Por consiguiente, el mercado les ofrece una solución para incrementar su ‘sex appeal’, pero estos productos, descritos por Nieves como rituales de belleza, dejan traumas físicos notables en las consumidoras.

 

El título de la muestra Iron Maiden, remonta al Alemania del Siglo XIV, donde se desarrolla una nueva máquina de tortura. El ‘iron maiden’ consiste en un gabinete de metal lo suficientemente alto para que cupiese un humano, cubierto en su interior con barrotes puntiagudos. Nieves, actualiza los medios de tortura de la época medieval para forzar una reflexión sobre los rituales de belleza. Para esta muestra, exhibe once coronas, cuyos diseños están inspirados en distintos patrones de rejas ornamentales. La corona como la metáfora de la tortura es interesante, ya que usualmente la asociamos con otros rituales: los concursos de belleza y a Cristo con su corona de espinas. como simbologia de su martirio. Nieves, por ende, le adjudica a la corona dos funciones: la afirmación de la belleza y la tortura que se asocia con la misma. La artista invita y motiva al espectador a interactuar con ellas, que se coronen y comprueben su peso. El factor performático de coronarse es indispensable para la obra, el espectador es cómplice de las metáforas que intenta crear Nieves, la belleza como tortura o el martirio de la belleza.

 

En el 1993, People Maganize publica una entrevista a la supermodelo Cindy Crawford, en la cual revela la falsedad de la industria para la cual labora. Su comentario: “Even I don’t look like Cindy Crawford in the morning” corrobora la manera que las imágenes son alteradas y manipuladas. El cuestionamiento de la imagen real y la imagen manipulada para complacer el mercado, lo explora Nieves en su obra Beauty Queen III (2016). La imagen, un retrato semi-desnudo a cuerpo completo de la propia artista, tallado en un tablón de madera. Nieves altera, estira, y desproporciona su cuerpo de manera exagerada con la ayuda de Photoshop, para mostrarse más esbelta y alta. En un momento en la historia donde el fenómeno del ‘selfie’ ha cambiado la manera que nos proyectarnos y como queremos nos perciban, esta pieza encarna la valoración del “falso yo” que promueven los usuarios de los medios sociales digitales.

 

Por otro lado, colocada directamente opuesta a Beauty Queen III en la sala de exhibición, se exhibe Beauty Queen II (2016). Nuevamente, el espectador está enfrentado a con la imagen semidesnuda a cuerpo completo de la creadora. Posando firmemente, completamente frontal al plano de la obra, Nieves se muestra tal como es. La vulnerabilidad que se asocia con la desnudez no está presente en el rostro ni el lenguaje corporal de Nieves. Esa mirada fija y segura recuerda al óleo de Manet, Olimpia (1863). Ambas mujeres se presentan tal como son, sin ser idealizadas, y sin mostrar vergüenza de su cuerpo real, ambas conscientes de la mirada del espectador mirándolas.

 

Nieves se presenta con una mano apoyada sobre su cadera, mientras que en la otra sujeta un taladro. El taladro es símbolo de trabajo físico asociado con la masculinidad. En esta obra, no obstante, el taladro se convierte en símbolo de empoderamiento femenino. Nieves, entrenada como grabadora con especial interés en la xilografía, reta al status quo de la comunidad de grabadores, dominada por el hombre. Esta imagen remite a portada de The Saturday Evening Post (29 de mayo de 1943) donde el artista e ilustrador Norman Rockwell presenta la ya conocida imagen de Rosie the Riveter. Rosie, una creación de la imaginación de varios ilustradores de la época, se utilizó como propaganda para reclutar y motivar a las mujeres que laboraban en fábricas y astilleros durante la Segunda Guerra Mundial. Tanto Nieves como Rosie the Riveter se insertan en profesiones que fueron -y siguen siendo- dominadas por el varón, desmintiendo el estereotipo que las mujeres son el ‘sexo débil’.

 

La artista representa su figura corpulenta en la serie Beauty Queens como un antítesis de lo que se afirma o lo que se promueve como bello. La utilización de su propia imagen remite a las artistas de la década del 1960 y 1970 que exploraban la idealización del cuerpo de la mujer en el arte occidental y la cultura popular, imágenes perpetuadas y producidas, en su mayoría, por el genero masculino. Nieves se inserta a la corriente de arte feminista de las pasadas décadas, con una exploración del cuerpo y cómo este es presentado, representado y aceptado.

La técnica de la talla sobre madera se revisita en cinco obras a pequeño formato. En cuatro de ellas retorna a la corona, esta vez construyéndolas en diferentes materiales. En Dubi Queen (2016) representa una corona formada por los pinches que se utilizan para sujetar el pelo en el “doobie wrap”. El dubi cosiste en envolver el pelo alrededor de la cabeza para obtener un pelo alisado. El comentario sobre el concepto que el cabello rizo es equivalente a ‘pelo malo’ es evidente. Pero va más allá, el dubi es una parte del proceso, no es el producto final. Se prepara y se finaliza dentro del espacio doméstico. Salir a la calle con el dubi evidencia la aceptación del ‘pelo malo’ y asuntos de raza que aun permean en nuestra sociedad. Del entorno doméstico y privado, Nieves transporta el dubi al escenario público, haciendo visible un ritual de belleza que está manipulado por los conceptos de belleza caucásica.

 

La falsedad y la frivolidad del mercado son evidentes en las obras Plastic Queen y Queen and the City (2016). En Plastic Queen, Nieves presenta una corona compuesta de botellas plásticas. Esta imagen recuerda la canción Plástico de Rubén Blades. Ambos artistas comentan sobre la falsedad de la sociedad: “aparentando lo que no son, viviendo un mundo de pura ilusión”. En Queen and the City, revisita la corona, esta vez compuesta por los rascacielos emblemáticos de la ciudad de Nueva York. Con el título de la obra, Nieves alude a la serie Sex and the City de la cadena televisiva HBO, en particularidad la falsedad y frivolidad promovida por las personajes de esa serie.

 

La obra Miss Tetas (2016) compuesta de un sinnúmero de senos de distintos tamaños y formas, Nieves confronta al espectador a reflexionar sobre los atributos del cuerpo de la mujer, muestra el humor de la artista. El tamaño, la forma y la posición de los senos se relacionan con la sexualidad. En la década de los 1990-2000 hubo un incremento en las cirugías de aumento de senos a tamaños exorbitantes, influenciado grandemente por la estética porno. Estas mujeres llevaban su cuerpo al límite para crear caricaturas de si mismas, exagerando algunos aspectos de su apariencia proyectándose como seres súper sexuadas. La intervención quirúrgica del cuerpo continúa el discurso de Nieves sobre la belleza como uno de los rituales de tortura.

 

Reina hambre

2016, tablón de caoba y tinta, 13 1/2” x 7 3/8” x 1 13/16″

En Reina hambre (2016) Nieves nos confronta con las realidades de los extremos para lograr el peso ideal. Miles de dietas prometen el cuerpo que aparece en las portadas de las revistas: la dieta de las zanahorias, la dieta South Beach, los detox de agua de limón y pimienta cayenne, la dieta paleo… entre miles de otras. Torturamos el cuerpo para complacer unos cánones establecidos por personas que no les interesa la salud del prójimo, sino la venta de un producto. Mientras venden promesas de como adelgazar, ellos engordan sus bolsillos.

 

Nieves nos revela que la belleza no es solo un concepto, sino un mercado -con un valor proyectado en aproximadamente $237mil millones para el 2017- que se nutre de un ciclo vicioso que ellos mismos propulsan. El trabajo de Nieves en esta muestra no solo explora los cánones estéticos que rigen el cuerpo femenino, sino que además trae a la luz como opera el mecanismo que lo construye y lo promueve. La selección de materiales para esta muestra no solo aluden al título de la muestra, sino que además se asocian a la cruz que Cristo carga hasta el Monte Calvario y donde Cristo perdió su vida. La repetición de la corona, tanto construida como su imagen alterada en las maderas, enfatiza la correlación entre la belleza y martirio, sacrificio y salvación. Por otro lado, la crudeza de los materiales que utiliza reafirman la idea de apreciar la belleza natural.

 

El tono cínico de su humor en varias de sus obras coquetea con la vergüenza insubordinada de su cuerpo anticanónico burlándose así del establishment, y presentándose orgullosa de sus rollos en la cintura, de sus muslos gruesos y de sus protuberantes nalgas, que tanto en la misma dimensión que nos ofenden, nos obsesionan o nos impiden ser y ser aceptados.

Melissa M. Ramos Borges